Es frecuente observar que, cuando encontramos una persona
que nos gusta mucho, solemos obviar cualquier defecto o imperfección que pueda
llegar a tener, en un primer momento. Es como si esta persona se nos presentara
muy bien disfrazada de Dios/a, con esa luz blanca o amarillenta alrededor y
todo. Sucede, también, que mientras mayor sea el número de relaciones
fracasadas o más cerca estén temporalmente del maravilloso momento del
encuentro con el AMOR DE NUESTRA VIDA/LA SOLUCIÓN
A TODOS NUESTROS PROBLEMAS, más fuerte y perfecto es este
Dios (o esta Diosa), y más brilla esa luz que lo/a rodea. Es como… directamente proporcional, ¿vieron? Resulta
que esta persona llega y tiene todo eso que queríamos que tuviera nuestra pareja
anterior (y por supuesto nunca tuvo). Entonces cada momento es maravilloso, y
la vida no podría ser mejor, y hacemos por él/ella todo, damos la vidaaaaa!!!
De a poco va pasando el tiempo… un par de meses, qué se yo, y esa luz tan
hermosa que rodeaba a nuestro Dios/a personal se va opacando un poco, ya no es
taaaan brillante… Y ahí, en ese preciso momento, es cuando vemos que el disfraz
de Dios/a estaba muy lindo, todo muy cuidado, pero se olvidó el reloj puesto. O
sea, qué quiere decir esto: que no era todo taaaan así como lo pensamos al
principio. Lo primero que se suele notar es que no tiene todo lo malo que tenía
el/la anterior… pero tampoco tiene lo bueno. Es puntual, pero no me regala
flores/no me hace la comida (léase con la situación personal que corresponda,
yo puse por poner, por ocurrencia, vale cualquier otra desgracia que no hace
ese/a desgraciado/a). Ahí es cuando el/la Dios /a pierde su luminosidad tan bonita que lo/a
acompañaba a todas partes. Pero ¡ojo! Igualmente sigue siendo inmortal, y mejor
que cualquier otro/a. Y bueno… vuelve a pasar el tiempo… Y de pronto comenzamos
a ver que esta nueva persona (ya no tan nueva después de tanto pasaje del
tiempo) tiene cosas que en nada se parecen o pueden compararse con nuestra
pareja anterior. ¿Y ésto? Yo no lo conocía, no se si me gusta. Y el problema
viene cuando no me gusta. ¿Por qué lo hace? El/la anterior no lo hacía. ¿Tiene
un problema psicológico, un trauma de la niñez? Y ese es el momento en el que
nuestro Dios/a, que venía caminando de lo más feliz, no ve que se le acaba el
suelo y cae en una especie de abismo del fin del mundo. De Dios/a a abono para
las plantas en un solo paso. Si alguno pasó por esta situación, o está en ella
en ese momento, no se preocupe que esta etapa turbulenta después de un tiempo
pasa. No suele durar más de un par de añitos nomás. Después como que nos da
lástima que esté allá abajo tan solito/a y le echamos una soga, a ver si sube y
por lo menos hace algo útil acá arriba. Que suba y demuestre que es EL AMOR DE
ESTE MOMENTO DE MI VIDA/ LA SOLUCIÓN A
ALGUNOS DE MIS PROBLEMAS.