viernes, 4 de mayo de 2012

Reflexión a-cerca de la pareja



Es frecuente observar que, cuando encontramos una persona que nos gusta mucho, solemos obviar cualquier defecto o imperfección que pueda llegar a tener, en un primer momento. Es como si esta persona se nos presentara muy bien disfrazada de Dios/a, con esa luz blanca o amarillenta alrededor y todo. Sucede, también, que mientras mayor sea el número de relaciones fracasadas o más cerca estén temporalmente del maravilloso momento del encuentro con el AMOR DE NUESTRA VIDA/LA SOLUCIÓN A TODOS NUESTROS PROBLEMAS, más fuerte y perfecto es este Dios (o esta Diosa), y más brilla esa luz que lo/a  rodea.  Es como… directamente proporcional, ¿vieron? Resulta que esta persona llega y tiene todo eso que queríamos que tuviera nuestra pareja anterior (y por supuesto nunca tuvo). Entonces cada momento es maravilloso, y la vida no podría ser mejor, y hacemos por él/ella todo, damos la vidaaaaa!!! De a poco va pasando el tiempo… un par de meses, qué se yo, y esa luz tan hermosa que rodeaba a nuestro Dios/a personal se va opacando un poco, ya no es taaaan brillante… Y ahí, en ese preciso momento, es cuando vemos que el disfraz de Dios/a estaba muy lindo, todo muy cuidado, pero se olvidó el reloj puesto. O sea, qué quiere decir esto: que no era todo taaaan así como lo pensamos al principio. Lo primero que se suele notar es que no tiene todo lo malo que tenía el/la anterior… pero tampoco tiene lo bueno. Es puntual, pero no me regala flores/no me hace la comida (léase con la situación personal que corresponda, yo puse por poner, por ocurrencia, vale cualquier otra desgracia que no hace ese/a desgraciado/a). Ahí es cuando el/la Dios/a pierde su luminosidad tan bonita que lo/a acompañaba a todas partes. Pero ¡ojo! Igualmente sigue siendo inmortal, y mejor que cualquier otro/a. Y bueno… vuelve a pasar el tiempo… Y de pronto comenzamos a ver que esta nueva persona (ya no tan nueva después de tanto pasaje del tiempo) tiene cosas que en nada se parecen o pueden compararse con nuestra pareja anterior. ¿Y ésto? Yo no lo conocía, no se si me gusta. Y el problema viene cuando no me gusta. ¿Por qué lo hace? El/la anterior no lo hacía. ¿Tiene un problema psicológico, un trauma de la niñez? Y ese es el momento en el que nuestro Dios/a, que venía caminando de lo más feliz, no ve que se le acaba el suelo y cae en una especie de abismo del fin del mundo. De Dios/a a abono para las plantas en un solo paso. Si alguno pasó por esta situación, o está en ella en ese momento, no se preocupe que esta etapa turbulenta después de un tiempo pasa. No suele durar más de un par de añitos nomás. Después como que nos da lástima que esté allá abajo tan solito/a y le echamos una soga, a ver si sube y por lo menos hace algo útil acá arriba. Que suba y demuestre que es EL AMOR DE ESTE MOMENTO DE MI VIDA/ LA SOLUCIÓN A ALGUNOS DE MIS PROBLEMAS.

No hay comentarios:

Publicar un comentario