miércoles, 23 de mayo de 2012

Carta a Luis María Pescetti, con motivo del inminente conflicto de la tortuguita y el arbolito




Señor Pescetti, mediante la presente me dirijo a usted con motivo de advertirle sobre una peligrosa situación que me ha parecido notar a lo largo de sus espectáculos. Si bien no se ha difundido mucha información, por lo poco que he podido vislumbrar, creo que puede pronosticarse el estallido, no muy lejano, de un serio conflicto entre la tortuguita y el arbolito. Aún cuando usted ha dejado muy clara la relación amistosa que une a estos dos seres, me parece evidente que está subestimando un hecho que es, en realidad, de suma importancia. Aunque la tortuguita profese mucho amor por su amigo el arbolito, es siempre ella quien va a verlo, y eso es una situación que a cualquiera lo cansa, en cierto momento. Mire Luis, yo sólo le digo que se esté atento. Esto de las relaciones desiguales no es ninguna pavada, ¿vio? Está bien que el arbolito no la pueda visitar porque está plantado, pero es muy difícil para la tortuguita mantener toda la relación ella sola. Ustedes, los arbolitos, no se dan cuenta de todo el esfuerzo que hacemos nosotras. Siempre tienen una excusa perfecta, “que están muy cansados”, “que trabajaron todo el día”, “¡que no pueden venir porque están plantados!”. Esto ya es el colmo. Nosotras los queremos mucho, pero en un momento nos hartamos. Así que nada Luis, fijate. Un día de estos la tortuguita se va a pudrir y se va a ir, yo se lo que te digo. Estate atento.
¡Ah! Y muy bueno tu último espectáculo, eh. Genial como siempre. Qué raro que se te haya pasado este tema, teniendo todo tan bien armado. Pero bueno, supongo que no se puede estar en todo.
Un saludo, querido. Que andes bien.

Atte. Lucía Blomberg

viernes, 4 de mayo de 2012

Reflexión a-cerca de la pareja



Es frecuente observar que, cuando encontramos una persona que nos gusta mucho, solemos obviar cualquier defecto o imperfección que pueda llegar a tener, en un primer momento. Es como si esta persona se nos presentara muy bien disfrazada de Dios/a, con esa luz blanca o amarillenta alrededor y todo. Sucede, también, que mientras mayor sea el número de relaciones fracasadas o más cerca estén temporalmente del maravilloso momento del encuentro con el AMOR DE NUESTRA VIDA/LA SOLUCIÓN A TODOS NUESTROS PROBLEMAS, más fuerte y perfecto es este Dios (o esta Diosa), y más brilla esa luz que lo/a  rodea.  Es como… directamente proporcional, ¿vieron? Resulta que esta persona llega y tiene todo eso que queríamos que tuviera nuestra pareja anterior (y por supuesto nunca tuvo). Entonces cada momento es maravilloso, y la vida no podría ser mejor, y hacemos por él/ella todo, damos la vidaaaaa!!! De a poco va pasando el tiempo… un par de meses, qué se yo, y esa luz tan hermosa que rodeaba a nuestro Dios/a personal se va opacando un poco, ya no es taaaan brillante… Y ahí, en ese preciso momento, es cuando vemos que el disfraz de Dios/a estaba muy lindo, todo muy cuidado, pero se olvidó el reloj puesto. O sea, qué quiere decir esto: que no era todo taaaan así como lo pensamos al principio. Lo primero que se suele notar es que no tiene todo lo malo que tenía el/la anterior… pero tampoco tiene lo bueno. Es puntual, pero no me regala flores/no me hace la comida (léase con la situación personal que corresponda, yo puse por poner, por ocurrencia, vale cualquier otra desgracia que no hace ese/a desgraciado/a). Ahí es cuando el/la Dios/a pierde su luminosidad tan bonita que lo/a acompañaba a todas partes. Pero ¡ojo! Igualmente sigue siendo inmortal, y mejor que cualquier otro/a. Y bueno… vuelve a pasar el tiempo… Y de pronto comenzamos a ver que esta nueva persona (ya no tan nueva después de tanto pasaje del tiempo) tiene cosas que en nada se parecen o pueden compararse con nuestra pareja anterior. ¿Y ésto? Yo no lo conocía, no se si me gusta. Y el problema viene cuando no me gusta. ¿Por qué lo hace? El/la anterior no lo hacía. ¿Tiene un problema psicológico, un trauma de la niñez? Y ese es el momento en el que nuestro Dios/a, que venía caminando de lo más feliz, no ve que se le acaba el suelo y cae en una especie de abismo del fin del mundo. De Dios/a a abono para las plantas en un solo paso. Si alguno pasó por esta situación, o está en ella en ese momento, no se preocupe que esta etapa turbulenta después de un tiempo pasa. No suele durar más de un par de añitos nomás. Después como que nos da lástima que esté allá abajo tan solito/a y le echamos una soga, a ver si sube y por lo menos hace algo útil acá arriba. Que suba y demuestre que es EL AMOR DE ESTE MOMENTO DE MI VIDA/ LA SOLUCIÓN A ALGUNOS DE MIS PROBLEMAS.