Volvió el fuerte leñador a su casa, y su tío le dijo:
- Fuerte leñador, debes llevarle esta canasta con carne al lobo que vive en el bosque, porque se ha enfermado y no puede cazar.
- Por supuesto – contestó el fuerte leñador, solícito.
- Pero debo advertirte dos cosas – agregó el tío, antes de que el leñador saliera de su casa – La primera es que no te desvíes del camino, ya que si la carne pasa mucho tiempo fuera de la heladera, se pudre. Y la segunda es que tengas mucho cuidado, e intentes a toda costa evitar contacto con la abuelita que anda rondando el bosque, mira que parece una anciana inofensiva, pero apenas te distraigas intentará ahogarte con un suéter.
- Dalo por hecho querido tío – contestó el fuerte leñador, y salió de su casa, en dirección al bosque.
En el bosque, el fuerte leñador iba caminando muy contento con su canasta, cuando vio que un poco más allá, desviándose
Estaba el fuerte leñador recogiendo piñas en el bosque, ya muy lejos del camino, cuando apareció la abuelita.
- Fuerte leñador, ¿Qué haces en medio del bosque, tan alejado del camino?
- Estoy recogiendo piñas – contestó el fuerte leñador, con cierta desconfianza.
- ¿y qué es ese olor tan nauseabundo que sale de tu canasta?
- Uh! ¡La carne para el lobo enfermo! – exclamó el leñador, que acababa de recordar cuál era el verdadero motivo de su visita al bosque – debía llevarle esta carne al lobo.
- ¿Y el lobo vive muy cerca de aquí? – preguntó la abuelita, interesada.
- Sí, sólo hay que retomar el camino, y cruzar el… - y entonces el fuerte leñador, un poco tarde, se dio cuenta de con quién estaba hablando.
- ¿Cruzar el…?
- No debo hablar contigo, mi tío me dijo que eras mala – aseguró el fuerte leñador.
- ¿Acaso crees que yo podría causar algún daño a un fuerte leñador como tu, o a un lobo? Mírame, no soy más que una pobre abuelita, que preguntaba sólo por curiosidad.
- Agarrás el camino, cruzás el río, tercer árbol a la derecha – informó el leñador, luego de dudar un segundo – pero no irás, ¿verdad?
- Por supuesto que no, yo no podría llegar hasta allí, en el estado en que me encuentro. No sabes, hijo, cuánto me duele la cintura.
Entonces el fuerte leñador se despidió de la abuelita, porque el olor de la canasta le estaba indicando que ya era hora de partir, con urgencia, y volvió al camino.
Cuando llegó por fin a la cueva del lobo, entró, porque las cuevas no tienen puerta para golpear. Dentro se encontraba la abuelita, que quién sabe cómo había llegado ahí primero. Pero el leñador no se dio cuenta, si bien algo sospechó. (Y aquí me gustaría hacer un alto en la historia, porque me parece que están en todo su derecho de preguntarse cómo el fuerte leñador no se dio cuenta que la abuelita no era el lobo. Y es que, si ustedes hacen memoria, recordar que el cuento comienza con, volvió el fuerte leñador a su casa, pues ¿de dónde volvía? Del oculista, porque el fuerte leñador no veía un carajo, y el oculista le estaba preparando unos anteojos, que todavía no le había dado. Además, dentro de la cueva estaba oscuro. Ahora sí, aclarada esta situación, por demás ilógica en otro contexto, proseguimos) Y por eso dijo:
- Lobo, lobo, que arrugado te encuentras.
- Es que me he bañado largo rato, para que me encontraras limpio y oliera mejor – respondió la abuelita con astucia.
- Lobo, lobo, que poco pelo tienes – insistió el fuerte leñador.
- Es que me he afeitado, así puedes saludarme mejor.
- Lobo, lobo, ¿acaso has estado tejiendo? – preguntó el fuerte leñador, que acababa de pisar un tejido a medio terminar, que la abuelita descuidadamente había olvidado tirado en el piso.
- Sí, hijo, porque hace frío, y así podrás abrigarte mejor – exclamó la abuelita al tiempo que saltaba sobre el leñador, e intentaba ponerle un suéter.
Pasaba justo por allí, Caperucita Roja, que era un agente de policía que había puesto el gobierno para que vigilara el bosque, ahora que se había puesto heavy. Le decían Caperucita Roja, porque le uniforme que debía usar era una caperuza roja, y la que tenía le quedaba chica, y con el dinero que le pagaba el gobierno no le alcanzaba para comprar una nueva. Por eso, Caperucita Roja.
El tema es que pasaba por allí, y al escuchar los gritos del fuerte leñador, entró en la cueva para ver que pasaba. Ahí vio a la abuelita tratando de ahogar al fuerte leñador con el suéter, y la agarró y se la llevó presa; salvando así al fuerte leñador (que evidentemente de fuerte sólo tenía el nombre, porque no podía encima siquiera a una pobre abuelita).
Entonces Caperucita Roja y el fuerte leñador se casaron, y vivieron casi felices por dos años y medio, cuando se separaron porque el leñador lo engañó con otro.
Fin
Lucía Blomberg, 12 de junio de 2010
jajaja buenisimo el cuento, gracias por el aviso
ResponderEliminarme recodro mucho al cuento de pescetti, pero el final tambien me sono al chiste de mafalda de caperucita roja en china comunista (sin la relacion homoerotica)
(sabé que cuando llegué a lo del oculista subi hasta el principio solo para ver si era verdad que estaba y me re desilucioné, yo pense que iba a ser como esos detalles que parecen irrelevantes y son toda una sorpresa, sólo por eso le doy cuatro enriquetas y media)
jajajaja. con que te desilucionaste? esperabas que nombrara al oculista?
ResponderEliminarclaro, que al principio lo tirara como un dato asi por encima y despues te encaja todo y decis ahhhhhh!
ResponderEliminarBueno che... todo no se puede
ResponderEliminardale que si contestas en la otra entrada creo que rompemos el record de comentarios del blog!
ResponderEliminarno, porque no me recordaria a tu manera de escribir, sería tu manera de escribir, si vos ves a un chico que te recuerda a tu hermano y es tu hermano no te recuerda a el, es el
ResponderEliminarY por ser él, me recuerda a él.
ResponderEliminarRecoooooord!!!
ResponderEliminarno, asi no vale, si comentas solo por el record..
ResponderEliminary eso es cualquiera, quiero que me digas en la cara "mateo me recuerda a mateo"
dale. escuche que hicieron una pelicula/documental de liniers. te invito cordialmente a averiguar donde la dan, que dias, a que horario, y que vayamos juntos.
ResponderEliminarjaja a papa mono con bananas verdes?
ResponderEliminares en el arteplex de belgrano como a las 22:45 o otro horario al mediodia (a la 13, me acabo de fijar en google pero te juro que lo demas lo sabia)
che igual esto del record me da medio trucho si seguimos usando esto como chat-box, me parece que no llamo nada a los del guiness..
y conectate alguna vez pajera
paraaa que me estoy conectando pero no te encuentro!!! por ejemplo ahora, yo estoy conectada, y vos?? eh?? donde estas??? ññ
ResponderEliminarBueno, vamos a ver la peli algun dia?
a las 7 de la mañana estas conectada...
ResponderEliminarnoo, era más tarde!! el horario de este blog está todo desfasado
ResponderEliminarche hacete cargo de tu blog ahora
ResponderEliminarademas ahora mismo estas conectada y no respondes
no se, no lo puedo cambiar. porque ahora hay otros tipos de blogs, y el mío quedó como anticuado. Mi blog es mi claro reflejo, quedó atrasado en cuanto a la tecnología
ResponderEliminarobviamente, el chat te supera...
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