miércoles, 29 de febrero de 2012

Otras vidas I: Caracol y hoja.

Sobre mi cuerpo andas, te arrastras, despacio. No hay tiempo para ti, no corres, no sobre mi cuerpo. Yo te siento pasar, y siento tu peso encima mío. Vas dejando una marca, y cuando ya hace tiempo que te has ido, sigo sintiéndote. Sobre mi piel pasó tu piel, como de paso nada más. Para ti no significó nada, nada más que una piel entre muchas otras. Para mí, fuiste uno. El que por un tiempo sin tiempo me hizo compañía, y el que poco a poco, paso a paso me fue consumiendo. ¡Ah! Feliz muerte la de mi cuerpo en tu piel. Feliz mi piel de ser tu alimento. No tu único alimento, lo se, pero si uno de ellos. Por mí vives hoy, y sigues andando, dejando tu marca sobre otros cuerpos. Cuerpos nuevos, no agujereados como el mío. Y si embargo no siento rencor, no, sólo siento tu cuerpo sobre el mío, aunque hace mucho que te has sido. En cada espacio de mí guardo tu recuerdo. Y solo pienso en volver a ser como fui, para que vuelvas. Y solo quiero sentir el sol sobre mí, y el agua en mis pies. Y poco a poco se irá borrando tu marca, lo se. Y habrá otros que dejen su marca. Y aun así yo estaré esperando que vuelvas. Y aunque hayas cambiando, aunque yo en realidad nunca te haya visto como realmente eras, y aunque tú no me reconozcas… yo sentiré tu peso sobre mi piel, y sabré que soy de nuevo tu alimento.

viernes, 13 de enero de 2012

Tu nombre

Juego
Juego con tu nombre en mi boca
Lo repito, de nuevo
Lo digo, y lo digo hasta que
no tiene principio ni fin
Lo desarmo
Mastico tu nombre
en mi boca
hasta que deja de ser
nombre
hasta que se envuelve
de esa extrañeza de las palabras
repetidas
que ya no suenan a nada
Pero tu nombre es distinto
Tu nombre se desarma
para sonar a todo
Tu nombre juega
con mi lengua
baila
Tu nombre en mi boca
sabe
a
todo.

miércoles, 4 de enero de 2012

Me niego

Me niego a ser lo que esperan, me niego
Me niego a ajustar mi vocabulario a lo políticamente correcto
Me niego a mentirte, aunque no te guste la verdad
Me niego a esperarte, me niego
Me niego a encerrarme porque corresponde que no me vean
Me niego a hacer lo que ya está hecho
Me niego a la nada disfrazada, me niego
Me niego, me niego
Me niego a decir que no.
Prefiero sí.

lunes, 2 de enero de 2012

Haberte

Cuando llegué ya era tarde. ¿Nunca tuviste la sensación de que tendrías que haber conocido a alguien antes? Pero no antes vos, antes ese alguien. Haber conocido el pasado de ese. Yo tendría que haber conocido tu pasado; ese que todavía no estaba tan lastimado, que no tenía tantos miedos. Yo tendría que haber conocido tu sonrisa, y hoy estaríamos riendo juntos.

domingo, 27 de noviembre de 2011

jueves, 10 de noviembre de 2011

CICLO-ti-MIA (nuestra)

¿Cuántas personas entran en una persona?
¿Cuántas personas entran en una historia?
¿Cuántas historias entran en una persona?


Por primera vez, en un mismo espacio, en una misma persona, podremos encontrar a:
Luis María Pescetti, Abelardo Castillo, Lucía Blomberg, la cultura africana, Leo Masliah, Oliverio Girondo, Ramón García Domínguez,
Y a vos, ustedes, nosotros, ellos…

“CICLO-ti-MIA (nuestra)”: un espectáculo de narración oral a través de Lucía Blomberg.
Con uno de los invitados mas especiales que podría haber…
Entrada libre, salida al sobre




“En realidad podría decir con toda seguridad que soy más de dos personas, soy tantas personas como personas con las que me relaciono. (…) Llegué, finalmente, a la extraña conclusión de que soy todas aquellas que soy, todas en la misma cantidad. Pero todas esas personas que soy, cambian continuamente, mueren y nacen simultánea e imperceptiblemente. ¿Entonces… soy? No puedo definir quién soy, pues cambio a cada instante, y seguramente quien empezó a escribir este texto, no es quien lo termina, ni muchos menos quien lo escribió en su totalidad. Y esto no es un problema, en absoluto. Es un alivio. No puedo definir quién soy, por lo tanto puedo ser cualquiera. ¿No es increíble darse cuenta de todas las posibilidades que tenemos?”
Muchas Lucías Blombergs, a través de unos mismos dedos, 6-04-2010

martes, 11 de octubre de 2011

A partir de Girondo

Estuve leyendo Girondo. Poeta increíble que con tres palabras logra explicar lo que otros merodeamos inútilmente con frases enteras de dudoso contenido real. La cruda realidad en las palabras justas, la verdad de una belleza incontenible sólo por eso, por ser exactamente la verdad.
"El mar... ritmo de divagaciones". Y en medio de mi éxtasis de burbuja en el colectivo, me invadió el miedo. Miedo es la palabra? No estoy segura (probablemente Girondo sabría expresarlo). Certeza de que gente como él, como Shakespeare, como Borges, son uno en un millón. Iluminados, talentosos, sabios. Ellos y nadie más logran expresar el mundo con tal belleza y varacidad, sólo ellos lo ven como es.
Y entonces me veo a mí, que jamás llegaré a eso, y temo una vida de persecución a un arte que jamás estará al alcance de mis pupilas. Siempre al borde de mi entendimiento, pero nunca atravesándolo, siempre en la punta de la lengua.
Un arte que ni puede definirse, ni puede saberse encontrar. ¿Quiénes serán los verdaderos artistas? ¿Aquellos que se creen artistas alguna vez habrán dudado de su arte? ¿Cómo saber quién será Girondo, y quién un payaso mediocre, que terminará por odiar un arte que nunca pudo probar?