domingo, 27 de noviembre de 2011

jueves, 10 de noviembre de 2011

CICLO-ti-MIA (nuestra)

¿Cuántas personas entran en una persona?
¿Cuántas personas entran en una historia?
¿Cuántas historias entran en una persona?


Por primera vez, en un mismo espacio, en una misma persona, podremos encontrar a:
Luis María Pescetti, Abelardo Castillo, Lucía Blomberg, la cultura africana, Leo Masliah, Oliverio Girondo, Ramón García Domínguez,
Y a vos, ustedes, nosotros, ellos…

“CICLO-ti-MIA (nuestra)”: un espectáculo de narración oral a través de Lucía Blomberg.
Con uno de los invitados mas especiales que podría haber…
Entrada libre, salida al sobre




“En realidad podría decir con toda seguridad que soy más de dos personas, soy tantas personas como personas con las que me relaciono. (…) Llegué, finalmente, a la extraña conclusión de que soy todas aquellas que soy, todas en la misma cantidad. Pero todas esas personas que soy, cambian continuamente, mueren y nacen simultánea e imperceptiblemente. ¿Entonces… soy? No puedo definir quién soy, pues cambio a cada instante, y seguramente quien empezó a escribir este texto, no es quien lo termina, ni muchos menos quien lo escribió en su totalidad. Y esto no es un problema, en absoluto. Es un alivio. No puedo definir quién soy, por lo tanto puedo ser cualquiera. ¿No es increíble darse cuenta de todas las posibilidades que tenemos?”
Muchas Lucías Blombergs, a través de unos mismos dedos, 6-04-2010

martes, 11 de octubre de 2011

A partir de Girondo

Estuve leyendo Girondo. Poeta increíble que con tres palabras logra explicar lo que otros merodeamos inútilmente con frases enteras de dudoso contenido real. La cruda realidad en las palabras justas, la verdad de una belleza incontenible sólo por eso, por ser exactamente la verdad.
"El mar... ritmo de divagaciones". Y en medio de mi éxtasis de burbuja en el colectivo, me invadió el miedo. Miedo es la palabra? No estoy segura (probablemente Girondo sabría expresarlo). Certeza de que gente como él, como Shakespeare, como Borges, son uno en un millón. Iluminados, talentosos, sabios. Ellos y nadie más logran expresar el mundo con tal belleza y varacidad, sólo ellos lo ven como es.
Y entonces me veo a mí, que jamás llegaré a eso, y temo una vida de persecución a un arte que jamás estará al alcance de mis pupilas. Siempre al borde de mi entendimiento, pero nunca atravesándolo, siempre en la punta de la lengua.
Un arte que ni puede definirse, ni puede saberse encontrar. ¿Quiénes serán los verdaderos artistas? ¿Aquellos que se creen artistas alguna vez habrán dudado de su arte? ¿Cómo saber quién será Girondo, y quién un payaso mediocre, que terminará por odiar un arte que nunca pudo probar?

martes, 4 de octubre de 2011

Jarabe de Palo

Puede que hayas
nacido en la cara buena del mundo
yo nací en la cara mala
llevo la marca del lado oscuro
Y no me sonrojo si te digo que te quiero
y que me dejes o te deje
eso ya no me da miedo
habías sido sin dudarlo la más bella
de entre todas las estrellas
que yo vi en el firmamento
¿cómo ganarse el cielo
cuando uno ama con toda el alma?
y es que el cariño que te tengo
no se paga con dinero
como decirte que sin ti muero
No me sonrojo si te digo que te quiero
y que me dejes o te deje
eso ya no me da miedo
habías sido sin dudarlo la más bella
de entre todas las estrellas
que yo vi en el firmamento
Puede que hayas
nacido en la cara buena del mundo
yo nací en la cara mala
llevo la marca del lado oscuro
Y no me sonrojo si te digo que te quiero
y que me dejes o te deje
eso ya no me da miedo
habías sido, sin dudarlo, la más bella
de entre todas las estrellas
que yo vi en el firmamento
no me sonrojo si te digo que te quiero
si te digo que te quiero

lunes, 12 de septiembre de 2011

Juan Anónimo

Juan Anónimo desaparece por largos períodos de tiempo, me estará engañando con otro blog?

sábado, 27 de agosto de 2011

Pequeñas historias de la gente: La voz


Llega y establece su espacio. Se toma su tiempo, sin apuro, porque el apuro no tiene lugar en su espacio. Observa, respira, absorbe esa parte que de a poco se va volviendo suya. Un círculo que, sin embargo, permanece abierto. Y la gente se acerca, atraída por esa energía que empieza a crecer alrededor del hombre sentado. Ingresan a su círculo y lo llenan también… y esperan. Entonces el hombre habla. Y su voz, que nace desde el centro de su pecho (no solo de su corazón, sino de su pecho, de toda esa zona en donde se guardan los recuerdos más preciados), invade cada rincón, con su sonido de tambor. TOM, TOM, TOM. Las personas cierran los ojos, para sentir mejor esta vibración de palabras ondas, profundas, que se introducen en los cuerpos empezando a generar un ritmo común. TOM, TOM, TOM. La gente se vuelve grupo, un grupo unido por una misma musicalidad de tambores y palabras mezclados. El hombre que tiene el alma en la voz empieza a contar una historia. Y las palabras llenan el lugar y a las personas de voces nuevas, ruidos, olores, colores, que se posan sobre todas las superficies y las pieles, y comienzan a danzar. La voz habla de lugares lejanos, ruidosos. Habla de seres mágicos que pasan desapercibidos en un mercado. Habla de lenguas extrañas que con sólo ser pronunciadas cambian una parte del mundo. Y todos los que escuchan mantienen sus ojos cerrados y pueden ver cada una de las cosas que nombra, que convoca. Empiezan todos a mezclarse entre la gente del mercado, sin que nadie lo note. Recorren, caminan, y guiados por la voz se encuentran todos en un punto, en medio del pasto. Y vuelven a ver a este hombre, cuyas palabras los habían llevado hasta allí. Cuando la voz de la voz comienza a hablar, el suelo de tierra se parte para dar a luz a un árbol inmenso, imponente, verde y ancho, y más viejo que las historias en sí. “El árbol de la palabra”. Es entonces cuando todos abren los ojos y se encuentran de nuevo donde comenzaron, con aquel hombre sentado frente a ellos, tranquilo. El silencio se carga de un pensamiento común a todos viajeros: “Es un genio oculto entre los hombres, un verdadero maestro”. Y de a poco se levantan y se van, hinchados de una vida nueva, de una sabiduría recién adquirida, de un ritmo compartido. Finalmente sólo queda el hombre de la voz de tambor, que sonríe y se levanta también. Y se va caminando despacio, lleno de todo lo que dio.
Lucia Blomberg

martes, 9 de agosto de 2011

texto nuevo

Tengo un texto nuevo! Pero saben que? Prefiero que lo escuchen de mi propia voz y tonalidad. Un día de estos se los cuento