Todos alrededor son personajes mostrándose a un público también hecho de personajes que dicen ver, pero no oyen. Personajes más obvios, más sutiles, más extravagantes.
Está mal? No es más que un juego, un inmenso montaje, un vínculo de visibilidad que se vuelve enfermo cuando se cree serio y se piensa en estas personalidades como personas debidamente sujetas. Sujetos, atados, que pierden la gracia del teatro de la vida, y creen que el público no es más que eso, y que los actores son ELLOS. Un monólogo cerrado. Fingido y creído por igual, por un mismo personaje hecho persona, pendiente de una crítica.
El sujeto que se observa a sí mismo, como si fuera otro. Que no escapa a la observación nunca, jamás. Que está frente a otros aunque esté solo. Atrapado. y tanta es la visibilidad, que se vuelve necesaria, y el cuerpo sujeto a los ojos que lo miran ya no interactúa con otros, porque no hay otros que no sean ojos.
P.T. (post Texto): Puede haber algunas incoherencias, algunos errores, algunas ideas inconclusas, sí, pero téngase en cuenta que fue escrito en medio del barullo de 30 personajes en plena obra, sobre una hoja de carpeta, a las 10 de la mañana de un jueves, y quise respetarle al transcribirlo está sensación casi exasperante