miércoles, 22 de diciembre de 2010

Eclipse lunar


Hacía frío, pero no tanto. Hacía frío, pero menos del que debería hacer a las cuatro de la mañana en la terraza de un segundo piso, en medio de la ciudad. Subida a la pared que separa mi territorio del de vecino, veía como la luna se teñía lentamente. Su blancura brillante y pura tomaba un irónico color tierra, generando una nueva reflexión: "El cielo es como el suelo, pero invertido". La reina del cielo tenía el color de la tierra, y luego se escondía tras el edificio de enfrente. Extraño contraste entre la naturaleza y su sabiduría oculta; y los mastodontes de cemento y su realidad a la vista.
Suspiré llena de vida nueva, y sintiendo el fin del espectáculo; pero cuando giré la cabeza, detrás de mí y en silencio, había aparecido un pequeño resplandor.
El azul se tornaba rosa y el día empezaba inmediatamente después de la desaparición de la luna-tierra. Seguro, firme, no perdía tiempo. El espectáculo seguía. La belleza se mantenía imparable, ahí, en medio de la ciudad.

5 comentarios:

  1. me gusta me gusta. me encanta.
    no sabes quien soy

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  2. Mirá que extraña novedad... Te encanta el texto o que no sepa quién sos? Puedo tener alguna pista para adivinar tu identidad? jajaja

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  3. yo puedo dar fe de la veracidad del relato
    jaja mira vos aparecio otro comentarista. no seras vos encubierta no?

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  4. jajaja. yo me metí esperando encontrar tu comentario de siempre, y me tomó por sorpresa a mi tambien el nuevo ser. jajaja.
    Por otra parte, los relatos no necesitan que se les de fe de veracidad, son sin necesidad de ser veraces. jajaja

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