Hacía frío, pero no tanto. Hacía frío, pero menos del que debería hacer a las cuatro de la mañana en la terraza de un segundo piso, en medio de la ciudad. Subida a la pared que separa mi territorio del de vecino, veía como la luna se teñía lentamente. Su blancura brillante y pura tomaba un irónico color tierra, generando una nueva reflexión: "El cielo es como el suelo, pero invertido". La reina del cielo tenía el color de la tierra, y luego se escondía tras el edificio de enfrente. Extraño contraste entre la naturaleza y su sabiduría oculta; y los mastodontes de cemento y su realidad a la vista.
Suspiré llena de vida nueva, y sintiendo el fin del espectáculo; pero cuando giré la cabeza, detrás de mí y en silencio, había aparecido un pequeño resplandor.
El azul se tornaba rosa y el día empezaba inmediatamente después de la desaparición de la luna-tierra. Seguro, firme, no perdía tiempo. El espectáculo seguía. La belleza se mantenía imparable, ahí, en medio de la ciudad.
me gusta me gusta. me encanta.
ResponderEliminarno sabes quien soy
Mirá que extraña novedad... Te encanta el texto o que no sepa quién sos? Puedo tener alguna pista para adivinar tu identidad? jajaja
ResponderEliminaryo puedo dar fe de la veracidad del relato
ResponderEliminarjaja mira vos aparecio otro comentarista. no seras vos encubierta no?
jajaja. yo me metí esperando encontrar tu comentario de siempre, y me tomó por sorpresa a mi tambien el nuevo ser. jajaja.
ResponderEliminarPor otra parte, los relatos no necesitan que se les de fe de veracidad, son sin necesidad de ser veraces. jajaja
esta bien, pero este lo es
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