Sería más fácil dejar de llorar... pero entonces le quedaría adentro y ya todo había terminado, tenía que dejarlo ir de una vez.
Sí, tenía que dejarlo ir, lo sabía. Pero era tan difícil, tan doloroso. ¿Podría su vida volver a ser la misma cuando esto acabara? ¿Podría olvidarlo? Las lágrimas seguían saliendo... ¿Cuándo se iban a acabar?
Lucía Blomberg, marzo de 2010
jajaja las amenazas funcionan!
ResponderEliminarasi que la violencia sí es la respuesta..
el relato es lindo, pero un poco bajon para mi ahora mismo
pd:nueva foto ;) ?
jajaja, no dejo de asombrarme del maravilloso seguidor que sos...
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