domingo, 16 de mayo de 2010

Nunca le había dolido tanto llorar. Era como si cada lágrima se llevara un poco de eso que había terminado, y por lo tanto tenía que salir de ella. Pero estaba tan adentro, tan arraigado a sus entrañas, que dolía. Cada lágrima dolía tanto como si le estuvieran arrancando un pedazo.
Sería más fácil dejar de llorar... pero entonces le quedaría adentro y ya todo había terminado, tenía que dejarlo ir de una vez.
Sí, tenía que dejarlo ir, lo sabía. Pero era tan difícil, tan doloroso. ¿Podría su vida volver a ser la misma cuando esto acabara? ¿Podría olvidarlo? Las lágrimas seguían saliendo... ¿Cuándo se iban a acabar?
Lucía Blomberg, marzo de 2010

2 comentarios:

  1. jajaja las amenazas funcionan!
    asi que la violencia sí es la respuesta..
    el relato es lindo, pero un poco bajon para mi ahora mismo

    pd:nueva foto ;) ?

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  2. jajaja, no dejo de asombrarme del maravilloso seguidor que sos...

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