¿Alguna vez sintieron que eran al mismo tiempo, más de una persona? Seguramente esta idea les suene. Muchas películas, novelas, cuentos, etc, se basaron en la misma. Seguramente la más conocida es “El extraño caso de Dr. Jekyll y Mr. Hide”. Bueno, mi sentimiento es el mismo, sólo que no conviven en mí estás dos personas que soy.
En realidad podría decir con toda seguridad que soy más de dos personas, soy tantas personas como personas con las que me relaciono. Quizás existan lectores que estén, en este punto, pensando con suficiencia que ser diferente frente a cada persona o ámbito en el que uno se encuentra es ser falso, o hipócrita. A aquellos les pido con la mayor amabilidad que detengan la lectura de este texto, pues nada encontrarán de útil o entretenido en él, sino por el contrario, les resultará sumamente criticable e incómodo.
Una vez solucionado este tema, y quedando frente al texto sólo aquellos que comprendieron a qué me refería, o por lo menos admitieron la posibilidad de que algo por el estilo sucediera; siendo únicamente aquellos que son lo suficientemente sinceros consigo mismos y con el resto como para aceptar lo anteriormente dicho, prosigo, aunque no me resulte fácil hacerlo, ni a ustedes comprenderme.
Decía que estas dos personas no conviven en mí, porque resulta que viven en distintos lugares, si bien ambas se valen de mi cuerpo para existir. Una vive mi vida regular, la otra mis vacaciones. Reitero que estoy segura de ser más que solamente estas dos personas, pero es en este específico momento cuando más siento las diferencias. Al dejar mi ciudad, dejo una vida, una forma, una persona. Y al llegar a la otra ciudad (que resulta ser siempre la misma) esta segunda persona (o cuarta, o quinta, o decimotercera) toma posesión de mi cuerpo. No es que una de las personas en mí sea mala, y la otra buena. Ni remotamente cerca. Sino que son distintas. Obviamente deben serlo, pues viven y sobreviven situaciones totalmente alejadas; siendo el ejemplo más sencillo de esto que las separan
A lo mejor soy las dos, sin ser más una que la otra.
Llegué, finalmente, a la extraña conclusión de que soy todas aquellas que soy, todas en la misma cantidad. Pero todas esas personas que soy, cambian continuamente, mueren y nacen simultánea e imperceptiblemente. ¿Entonces… soy? No puedo definir quién soy, pues cambio a cada instante, y seguramente quien empezó a escribir este texto, no es quien lo termina, ni muchos menos quien lo escribió en su totalidad. Y esto no es un problema, en absoluto. Es un alivio. No puedo definir quién soy, por lo tanto puedo ser cualquiera. ¿No es increíble darse cuenta de todas las posibilidades que tenemos?
¡Excelente reflexión! Te recomiendo alguna lectura sobre Heráclito, que dice algo cercano a lo que planteás: "No nos bañamos dos veces en el mismo río"
ResponderEliminarmuy lindo el texto, por suerte pude pasar de la advertencia en el segundo párrafo porque me gusto mucho ;)
ResponderEliminarbtw, decile a la lucia que maneje el blog que actualice mas seguido, parece que si no hay comentarios no se pone las pilas ninguna
Gracias Romina, lo leeré.
ResponderEliminarPor otra parte, si Lucía(s) no encuentra(n) que hay alguien(es) interesado(s), no tiene(n) motivo alguno para compartir sus reflexiones, pues ella(s) misma(s) ya las conoce(n). jajaja.
Además hubo un par de actualizaciones eh?
que viva(s), cuando empezaron el blog lo hicieron porque habia gente interesada o para compartir lo que escribían?
ResponderEliminarademas siempre leo lo que subis, pero no siempre comento, y no fueron taaantas, la ultima fue hace como 3 meses
Mentiraaa, fue en marzo, y fueron dos entradas.
ResponderEliminarsi no encuentro respuesta en el público, no sigo. y es mi ultima palabra.
pd: ññ
yo ya dije que entro seguido, si eso no es respuesta del publico no se que es, además
ResponderEliminar"Busco armar, junto con los que quieran acompañarme, un espacio de reflexión", no dice nada de "respuesta"
en fin, ultimo comentario porque esto ya parece una sala de chat