Las amistades son como edificios, primero hay que armar la sólida estructura, después construirlo por completo; pero no termina todo cuando se tiene el edificio hecho, hay que mantenerlo. Las amistades suponen un esfuerzo constante, pero uno se da cuenta de que lo valen cuando ve el resultado: un acogedor techo, donde refugiarse siempre que se necesite.
Lucía Blomberg, 3 de Marzo de 2010
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