Era un amor tan puro, tan sincero, que lo rebalsaba, iba más allá de él. Lo superaba. Pero no porque fuera demasiado, jamás. Se podría decir que iba felizmente más allá, porque iba con él. Lo hacía crecer, extenderse. Muchas veces él no sabía lo que pasaba, sentía que efectivamente no podía con eso, que él no estaba a la altura de ese amor. Pero no entendía que él le daba la altura. Que ese amor era por él, y con él. Y sin él no podría existir.
Era un amor tan real y a la vez tan imposible, que lo asustaba. No entendía cómo podía ser tan perfecto, y por eso temía que desapareciera, como un sueño, o una ilusión. ¿Por qué será que los seres humanos le tenemos tanto miedo a la felicidad? ¿Por qué creemos que es imposible, irreal, fantástica; y nos negamos a aceptarla cuando se nos presenta, fresca y desnuda?
Sí, era un amor que lo rebalsaba. Y como él no lo entendía, todavía, no sabía que hacer con ese plus. Le asustaba dejarlo salir. Pero no se puede tener adentro cosas destinadas a salir, por mucho tiempo. Y por eso salían igual. En forma de lágrimas, de suspiros, de cualquier cosa. De forma incontrolable, y preocupante…
Hasta que un día por lo entendió. Aceptó ese amor magnífico como parte de su ser, lo asimiló y lo dejó crecer… dejó que creciera con él. Ya no tuvo más miedo, ya no se sintió sólo. La felicidad completa lo inundó, y la capacidad de extensión que ese amor le daba se convirtió en la fuerza que lo ayudaba a enfrentar hasta las situaciones, en las ganas de actuar y de mejorar siempre latentes en su interior…
Lucía Blomberg, 1-12-09
este también me parece muy bueno, sobre todo porque me parece mas fácil que me llegue la prosa que los poemas, no se, es una incapacidad mía
ResponderEliminarasí que otro aprobado oficialmente por mi™
pd: si el ajedrez quiere que haga una donación debería dejarme ganar alguna vez..¬¬
jajaja. Sos espectacular
ResponderEliminarjaja, tu nombre esta en el blog, yo solo comento
ResponderEliminarpero sos el mejor seguidor del mundo!
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