El dolor de no tenerte
Se asemeja al de ver súbitamente
La casa de la niñez vacía
Recordar los momentos pasados
Las risas, las alegrías, incluso las tristezas
Y ver que ahora no queda nada
¿Cómo puede suceder
Que donde antes había tanto
Hoy sólo hallen lugar los recuerdos?
¿Cuándo empezamos
A vaciar silenciosamente nuestra casa
Hasta llegar a este vacío dolor?
¿Cuándo dejaste
De mirarme como lo hacías antaño,
De quererme como yo lo hago?
Hoy tu mirada
Huele a nueva pasión y duele a cambio
Se refleja en la mía
En forma de amistad perdida
Lucía Blomberg, 3 de febrero de 2010
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