miércoles, 29 de febrero de 2012

Otras vidas I: Caracol y hoja.

Sobre mi cuerpo andas, te arrastras, despacio. No hay tiempo para ti, no corres, no sobre mi cuerpo. Yo te siento pasar, y siento tu peso encima mío. Vas dejando una marca, y cuando ya hace tiempo que te has ido, sigo sintiéndote. Sobre mi piel pasó tu piel, como de paso nada más. Para ti no significó nada, nada más que una piel entre muchas otras. Para mí, fuiste uno. El que por un tiempo sin tiempo me hizo compañía, y el que poco a poco, paso a paso me fue consumiendo. ¡Ah! Feliz muerte la de mi cuerpo en tu piel. Feliz mi piel de ser tu alimento. No tu único alimento, lo se, pero si uno de ellos. Por mí vives hoy, y sigues andando, dejando tu marca sobre otros cuerpos. Cuerpos nuevos, no agujereados como el mío. Y si embargo no siento rencor, no, sólo siento tu cuerpo sobre el mío, aunque hace mucho que te has sido. En cada espacio de mí guardo tu recuerdo. Y solo pienso en volver a ser como fui, para que vuelvas. Y solo quiero sentir el sol sobre mí, y el agua en mis pies. Y poco a poco se irá borrando tu marca, lo se. Y habrá otros que dejen su marca. Y aun así yo estaré esperando que vuelvas. Y aunque hayas cambiando, aunque yo en realidad nunca te haya visto como realmente eras, y aunque tú no me reconozcas… yo sentiré tu peso sobre mi piel, y sabré que soy de nuevo tu alimento.