"El mar... ritmo de divagaciones". Y en medio de mi éxtasis de burbuja en el colectivo, me invadió el miedo. Miedo es la palabra? No estoy segura (probablemente Girondo sabría expresarlo). Certeza de que gente como él, como Shakespeare, como Borges, son uno en un millón. Iluminados, talentosos, sabios. Ellos y nadie más logran expresar el mundo con tal belleza y varacidad, sólo ellos lo ven como es.
Y entonces me veo a mí, que jamás llegaré a eso, y temo una vida de persecución a un arte que jamás estará al alcance de mis pupilas. Siempre al borde de mi entendimiento, pero nunca atravesándolo, siempre en la punta de la lengua.
Un arte que ni puede definirse, ni puede saberse encontrar. ¿Quiénes serán los verdaderos artistas? ¿Aquellos que se creen artistas alguna vez habrán dudado de su arte? ¿Cómo saber quién será Girondo, y quién un payaso mediocre, que terminará por odiar un arte que nunca pudo probar?