martes, 26 de abril de 2011

Me gusta más

Me gusta todo lo que en vos es más. Todo lo que te impulsa, todo lo que hace que hagas. Me gusta lo que te da más del mundo, lo que tomás para crecer, para correr, para jugar. Lo que te da ideas, lo que te hace reír. Me gusta cuando sos tan feliz que la felcidad se te escapa, y vuela lejos. Y no por eso quedás más vacío,al contrario, te llenás de la distancia que recorrió tu felicidad. Me gusta cuando la vida habla en tus labios, y vos la dejás. Cuando no te resistís a que por tu cuerpo pase esa energía que te lleva, y sin miedo la seguís. Me gusta de todo, lo que hace que de vos haya más. Todo eso, todo ese inmenso sí me gusta.

sábado, 16 de abril de 2011

Caminar, correr

Avanzo y camino, y espero no tener que detenerme, porque se que no es lo que busco lo que importa. Porque no es buscar la idea, sino caminar y ver. Ver qué pasa alrededor, y quizás vivir un poco el aire que llena las manzanas del árbol de enfrente. Pero no volver, todavía. No hay en realidad forma real de volver. Si es que vuelvo, ya no es lo mismo, y entonces no es realmente volver sino llegar a un nuevo lugar que, tal vez, queda donde quedaba el otro. Pero es nuevo. Y cargada de todo lo que viví, llegué para seguir caminando; porque cuando me detengo siento que no estoy viviendo y necesito correr, y caminar ya no alcanza. No. Pero la gente cree que estoy loca si de repente salgo corriendo sin ni siquiera una
leve intención de llegar a algún lado.
Espero no llegar porque me gusta correr, y quizás me pueda acompañar


28/11/10

martes, 12 de abril de 2011

Sin pensar, mis manos

¿Quiero escribir? Quiero gritar. Escribo porque es mi grito más fuerte. Y pienso en irme, lejos. Lo más lejos de todos los que no están posible. Y escribo esto acá, directamente acá. Sin pensarlo, ni mirarlo, ni revisarlo antes. Esto que leen es tal cual como salió, sin limitaciones ni restricciones, porque así quisiera que fueran las cosas.
Y te busco, ¿por qué será que siempre que estoy mal te busco? Como si pudiera volver a los tiempos en los que estaba bien, por vos. Cuando hoy ya no soy por vos, como vos no sos por mí, pero sigue habiendo algo de lo que fuiste en mi ser. Y cuando estoy mal, y mis defensas pierden fuerza, todo eso que mantengo al límite me ataca por la espalda. Ya sin límite, sin restricciones.
Te busco entre todo ese mundo que en realidad me da asco, pero del cual ahora sos parte, y quizás me duela que sea así.
No se si vas a leer esto. Si todos los que son él o fueron él, van a leer esto alguna vez. Pero yo lo grito, porque ya no quiero callarlo. Porque ya no puedo callarlo. Y las lágrimas que tanto contuve tantas veces ya no pueden contenerse. Escribo porque es mi llanto más fuerte.
Puede ser que esté esperando que lo leas, pero se que no va a ser así. Porque cuando más lo necesitamos, no se dan cuenta, sobre todo aquella persona que más necesitamos. Sin embargo mis manos no quieren pensar eso ahora, y largan su grito de lágrimas esperando que vos, todos esos que sos vos, o al menos alguno de todos esos que sos, lo lea. Y las cuide como antes, o como después, como necesitan. No soy yo, son mis manos quienes te necesitan.

domingo, 10 de abril de 2011

Reflexiones a la luz de una tristeza

¿Por qué será que no se escribe cuando se es feliz? O casi no se escribe. Pienso mientras escucho... ¿Será que cuando uno siente tristeza, o desesperación, necesita compartirla? O quizás sea, mas que compartirla, el goce de expresarla, de sentirla presente. El ácido regodearse en ese sufrimiento que está ahí, y queremos, también, que esté. Y para que no se

vaya, lo encerramos en palabras, y después lo miramos, y lo leemos pensando "ésta es mi tristeza, es en realidad muy triste" Y nos compadecemos de nosotros mismos, que tenemos una tristeza tan grande que cabe en un papel.

¿O será que la alegría está tan viva, que no puede plastificarse? Es algo tan inmenso, y en continuo movimiento, que es imposible de atrapar. Lo único que se alcanza de ella al escribirla, no es más que su sombra. Dejaría de ser alegre la alegría si se la obligara a permanecer en un papel. Y quien la tiene en el cuerpo, no puede tampoco detenerse a limitarla, porque quien vive la alegría, es alegía. Y se mueve, y se ríe. Pero no escribe que se ríe, porque para eso tendría que dejar de reír.

Pienso mientra escucho las tristezas de otro, se puede escribir llorando.

Y frente a mí el fuego de las velas intenta escapar. Mientras todos escuchan las tristezas, el fuego aprovecha para tomar la forma de pies, y huir. No todos pueden. Miro sus intentos frustados por alejarse. Es el viento quien vino a rescatarlo. Pero tampoco él tiene la fuerza necesaria, todavía. Como amantes, el fuego y el viento se rozan, se acercan

hasta casi tocarse, juegan a encontrarse.

Yo agarro una vela, y le encuentro tibia, moldeable. Con cuidado le doy forma de corazón, y río, despacito para no interrumpir las tristezas. Y con la ayuda de mi viento de risa, el fuego logra escapar. Desaparece. Y el corazón de cera caliente se desarma en mis manos. El dolor de la cera caliente se parece al de las palabras que llenan el lugar. Pero no es igual, porque con este dolor sonrío. "El amor duele" pienso, y río de nuevo.


jueves, 7 de abril de 2011

Hoy me pierdo

Hoy me siento pequeña para el mundo, y cuando busco mi espacio, ya no está. Algo lo ocupó,
algo lo tapó, y lo cubrió de aquello que ahora me parece tan lejano. Tengo miedo de buscar
otro, porque la gente ajena me mira extraño. Como si le gente normal no necesitara su
espacio, su huequito diferente del mundo. Pero ellos me miran mal, como si las muestras
de debilidad fueran muestras de enfermedad. Como si la necesidad debiera ocultarse, no
mostrarse.
Hoy necesito un beso, y un abrazo que me sostenga hasta que vuelva a crecer. Pero nadie
se da cuenta porque hay cosas mas importantes y serias, que no pueden esperar.