martes, 26 de abril de 2011
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sábado, 16 de abril de 2011
Caminar, correr
martes, 12 de abril de 2011
Sin pensar, mis manos
domingo, 10 de abril de 2011
Reflexiones a la luz de una tristeza
¿Por qué será que no se escribe cuando se es feliz? O casi no se escribe. Pienso mientras escucho... ¿Será que cuando uno siente tristeza, o desesperación, necesita compartirla? O quizás sea, mas que compartirla, el goce de expresarla, de sentirla presente. El ácido regodearse en ese sufrimiento que está ahí, y queremos, también, que esté. Y para que no se
vaya, lo encerramos en palabras, y después lo miramos, y lo leemos pensando "ésta es mi tristeza, es en realidad muy triste" Y nos compadecemos de nosotros mismos, que tenemos una tristeza tan grande que cabe en un papel.
¿O será que la alegría está tan viva, que no puede plastificarse? Es algo tan inmenso, y en continuo movimiento, que es imposible de atrapar. Lo único que se alcanza de ella al escribirla, no es más que su sombra. Dejaría de ser alegre la alegría si se la obligara a permanecer en un papel. Y quien la tiene en el cuerpo, no puede tampoco detenerse a limitarla, porque quien vive la alegría, es alegía. Y se mueve, y se ríe. Pero no escribe que se ríe, porque para eso tendría que dejar de reír.
Pienso mientra escucho las tristezas de otro, se puede escribir llorando.
Y frente a mí el fuego de las velas intenta escapar. Mientras todos escuchan las tristezas, el fuego aprovecha para tomar la forma de pies, y huir. No todos pueden. Miro sus intentos frustados por alejarse. Es el viento quien vino a rescatarlo. Pero tampoco él tiene la fuerza necesaria, todavía. Como amantes, el fuego y el viento se rozan, se acercan
hasta casi tocarse, juegan a encontrarse.
Yo agarro una vela, y le encuentro tibia, moldeable. Con cuidado le doy forma de corazón, y río, despacito para no interrumpir las tristezas. Y con la ayuda de mi viento de risa, el fuego logra escapar. Desaparece. Y el corazón de cera caliente se desarma en mis manos. El dolor de la cera caliente se parece al de las palabras que llenan el lugar. Pero no es igual, porque con este dolor sonrío. "El amor duele" pienso, y río de nuevo.